Una definición de familia:

Es un grupo natural, que en el curso del tiempo ha elaborado pautas de interacción. Estas constituyen la estructura familiar, que a su vez rige el funcionamiento de los miembros de la familia, define su gama de conductas y facilita su interacción recíproca.

Los miembros de la familia no se suelen vivenciar a sí mismos como parte de esta estructura familiar.

La familia se asemeja a una colonia animal, como lo puede ser un hormiguero, compuesto de formas de vida individuales que cumplen un papel y que en su totalidad son como una forma de vida en sí misma.

Pero se debe ver la familia como algo más que un mero agregado de subsistemas diferenciados.

Arthur Koestler creó un término nuevo: “Holón”, para referirse a un todo y una parte a la vez (como el hígado, que es un órgano en sí mismo y parte del organismo). Cada holón despliega energía para su propia autonomía y supervivencia en competencia con los demás holóns y a la vez es energía integradora en su condición como parte.

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  • Holón individual o subsistema individual

El holón individual incluye el concepto de sí mismo en contexto (familiar, social…). Contiene los determinantes personales e históricos del individuo.

Aunque tanto el individuo y el contexto son capaces de flexibilidad y cambio, hay un proceso circular y continuo de influjo y refuerzos recíprocos, que tiende a mantener pautas fijas.

La interacción constante dentro de diferentes holóns, en tiempos distintos requiere de la actualización de los respectivos segmentos del sí-mismo. Contextos diferentes reclaman facetas distintas. La quiebra o la ampliación de contextos pueden permitir el surgimiento de nuevas posibilidades.

Los terapeutas, son especialistas en ampliar y crear contextos que posibiliten explorar lo desusado. Confirma a los miembros de la familia y los alienta a ensayar conductas antes coartadas por el sistema familiar. A medida que surgen posibilidades nuevas, el organismo familiar se vuelve más complejo y elabora alternativas más viables para la solución de problemas.

Los humanos no somos seres aislados, sino miembros activos y reactivos a grupos sociales, por lo tanto la familia es un grupo tremendamente significativo.

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  • Holón conyugal /subsistema conyugal

Para que se forme una familia nueva dos adultos deben unirse. Para que la vida en común sea posible es preciso que estos dos conjuntos de valores se concilien con el paso del tiempo. Ambos deben renunciar a parte de sus ideas y preferencias (perdiendo individualidad, pero ganando pertenencia).  En este proceso se forma un sistema nuevo.

Las pautas que se van estableciendo gobiernan el modo en que cada uno de los cónyuges se experimenta a sí mismo y experimenta al compañero dentro del contexto de la relación afectivo-sexual.

Siempre existirán fricciones y el sistema deberá adaptarse a las demandas del entorno. Una de las tareas más vitales del sistema conyugal es la fijación de límites que los protejan de las intromisiones  de la familia de origen, parientes políticos, los hijos u otras personas. Y les permita crear un ámbito para la satisfacción de sus necesidades psicológicas.

Este subsistema/holón puede ofrecer a sus miembros una plataforma de apoyo para el trato con el universo extrafamiliar, y proporcionarles un refugio frente a las tensiones de fuera (o todo lo contrario).

El subsistema de los cónyuges es vital para el crecimiento de la descencencia y  constituye un modelo, para los hijos, de relaciones íntimas e interacciones cotidianas.

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  • Holón parental /subsistema parental

Cuando aparecen los hijos se forma el subsistema parental, encargado de la crianza, cuidado y socialización de los menores. La pareja forma parte de un holón conyugal y otro parental (como todos los holóns/subsistemas, son distintos, pero relacionados).

Aquí el niño aprende lo que puede esperar de las personas que poseen más recursos y fuerza y vivencia el estilo con que su familia afronta los conflictos y las negociaciones (muy posiblemente será lo que repita de adulto).

El subsistema parental tiene que modificarse a medida que el/a  niño/a crece y sus necesidades cambian.

En este subsistema, los problemas de control son endémicos por falta o exceso (autonomía vs. control).

Si las funciones parentales no se cumplen afectaran a toda la familia.

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  • Holón de hermanos / Subsistema hermanos

Los hermanos constituyen para un/a menor el primer grupo de iguales en que participa. Dentro de este contexto, los hijos se apoyan entre sí, se divierten, se atacan y, en general, aprenden unos de otros. En las familias numerosas, los hermanos se organizan en una diversidad de subsistemas con arreglo a etapas evolutivas.

 


Desarrollo y cambio familiar.

La familia no es una entidad estática. Está en proceso de cambio continuo, lo mismo que sus contextos sociales. Una observación prolongada de cualquier familia revelaría notable flexibilidad, fluctuación constante y, muy probablemente, más desequilibrio que equilibrio.

Todas las familias desean la homeostasis, que no cambie nada o volver a lo de antes e, igual que disponen de recursos para el cambio, disponen de recursos que lo bloquean (de ahí surgen muchos problemas).

 

Aunque la familia sólo puede fluctuar dentro de ciertos límites, posee una capacidad asombrosa para adaptarse y cambiar, manteniendo sin embargo su continuidad.

Los periodos de desequilibrio (aquí es cuando la familia cambia) alternan con períodos de homeóstasis, manteniéndose la fluctuación dentro de una amplitud manejable.

La terapia genera una crisis familiar que crea cambio y adaptación, para que la persona que expresa con síntoma el malestar, deje de sentirlo.

* Minuchin no consideraba la familia como responsable del problema, sino como responsable de la curación.

Estadios vitales familiares.

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  • La formación de pareja

El primer estadio familiar: Surge en la pareja con las pautas de interacción que crea el subsistema conyugal, basado en contactos y al mismo tiempo creación de fronteras nítidas, en la medida suficiente para permitir el crecimiento de una relación íntima de pareja.

Dentro del holón conyugal, la pareja deberá armonizar los estilos y expectativas diferentes de ambos y elaborar modalidades propias para procesar la información, establecer contacto y tratarse con afecto. De igual modo crearán reglas sobre intimidad, jerarquías, sectores de especialización y pericia, así como pautas de cooperación. Y sobre todo tienen que aprender a enfrentar los conflictos que inevitablemente surgen cuando dos personas están empeñadas en formar una nueva unidad.

Al comienzo, cada cónyuge se experimenta como un todo en interacción con otro todo. Pero para formar la nueva unidad de pareja, cada uno tiene que convertirse en parte.

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  • Familia con hijos pequeños.

El segundo estadio sobreviene con el nacimiento del primer hijo, cuando se crean en un mismo instante nuevos holóns: parental, madre-hijo, padre-hijo.

La pareja se debe reorganizar para enfrentar las nuevas tareas, y se vuelve indispensable la elaboración de nuevas reglas. Sin olvidar a la pareja pues,  inevitablemente, el subsistema parental puede hacer peligrar el subsistema conyugal.

Es común que los terapeutas deban empujar a un miembro de la pareja hacia al otro o al hijo fuera del holón parental (se consigue así una visión más individual y compleja de uno mismo).

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  • La familia con hijo en edad escolar o adolescente.

Tercer estadio del desarrollo: cuando el hijo empieza en la escuela.

La familia tiene que relacionarse con un sistema nuevo, bien organizado y de gran importancia. Se deberán negociar los temas de la autonomía y el control a todos los niveles.

Con la adolescencia empieza el estadio de separación, algo que resuena en toda la familia.

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  • La familia con hijos adultos.

En el cuarto y último estadio, los hijos, ahora adultos jóvenes, han creado sus propios compromisos con un estilo de vida, una carrera, amigos y, por fin, una pareja.

Este nuevo estadio requiere una nítida reorganización cuyo eje será el modo en que padres e hijos se quieren relacionar como adultos (ya no como padres e hijos menores que deben obedecer).

El “nido vacío” (cuando los hijos dejan la casa para hacer su vida): Este período se suele definir como una etapa de pérdida, pero puede serlo de un notable desarrollo si los cónyuges, como individuos y como pareja, aprovechan sus experiencias acumuladas, sus sueños y sus expectativas para realizar actividades inalcanzables cuando debían dedicarse a la crianza de los hijos.

Terapia familiar.

La familia tiene que atravesar ciertas etapas de crecimiento y envejecimiento. Debe enfrentar períodos de crisis y de transición.

Cuando una familia demanda tratamiento, sus problemas se deben a que se han atascado en una fase homeostática (bloquean el cambio necesario).

La terapia es el proceso por el cual se toma a una familia que se ha atascado en algún punto capital del desarrollo y se crea una crisis que la empujará en el sentido de su propia evolución.

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Bibliografía:

Minuchin, S. (2004). Técnicas de Terapia Familiar. In S. Minuchin & C. Fishman, Familias (1st ed., pp. 25-40). Buenos Aires: Paidos.

 

Categorías: FAMILIA

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