Roles de género o estereotipos de género

La mujer cambia, la sociedad no tanto…

Rol social = papel que se interpreta. No es innato, es de socialización, lo que quiere decir que se aprende y se asume con la interacción con los demás.

Los roles sociales de género prescriben como deben ser los hombres y las mujeres. El rol más tradicional: hombre provee y mujer cuida.

El rol género no sólo se aprende en la familia, los niños y niñas socializan y ensayan los roles en contacto con sus iguales, pero desde la familia puede existir más o menos presión para que cumplan los estereotipos de género.

Si se desea desafiar los roles culturales de género: 1º la familia lo pondrá difícil, 2º la sociedad lo pondrá difícil.

Por lo general la gente tiene cuidado de  expresar abiertamente lo que cree que debe hacer una mujer o un hombre. Porque se puede liar rápido.

Estrés del rol de género.

Se produce estrés/ansiedad cuando se percibe que lo que sentimos en nosotros mismos, no coincide con la norma social 

 “Una madre que diga o sienta que la maternidad es un infierno”  es posible que se sienta mal por ello y que no llegue a expresarlo por la sensación que se está saltando las normas sociales y de género o que tema tener conflictos con los que lo rodean (Samanta, la de la tele, dijo algo parecido y en las redes sociales le dijeron de todo menos guapa).

El rol de la mujer ha cambiado, ahora también trabaja, el poder en la casa está más repartido y el hombre se implica más en el cuidado de los hijos y las labores del hogar, pero la norma social de género  no ha cambiado tanto. Aun se espera que ellas cuiden de los hijos y de los ancianos y de los enfermos.

La norma social de género masculina:

Los hombres no expresan emociones, tienen la autoridad y la hacen cumplir. Antiguamente era común que el hombre trabajara todo el día, llegara a casa, echara la bronca a sus hijos por todo lo que le había dicho su mujer que les tenía que reñir y a la cama. Eso era toda la intimidad diaria que tenía con sus hijos. En la actualidad eso ya casi no pasa, pero sigue existiendo la norma de los hombres; autoridad y no emoción.

El varón que siga esta norma social de forma rígida será dominante, autoritario y no negociará. Es obvio que tendrá un impacto directo en la familia y para él mismo; cualquier intento de negociación será un  ataque a su hombría, cualquier insubordinación será  interpretada como síntoma que no da la talla como hombre. (Mucho maltrato va por ahí).

La norma social de género femenino:

La mujer debe cuidar. En la actualidad el hombre se implica más en el cuidado de los hijos, pero sigue siendo muy extraño que la mujer trabaje y el hombre cuide… si alguien creía que estas normas ya no están vigentes…

Esta norma llevada al extremo es tóxica para la mujer. Existen multitud de mujeres medicadas para la ansiedad o depresión, cuando en realidad lo que les pasa es que están sobrecargadas entre trabajo, cuidado y labores del hogar.  ¿Han visto alguna mujer en una butaca, leyendo el periódico mientras el hombre cuida? A la mujer no se le permite momentos para sí misma… si alguien debe renunciar a trabajo o aficiones ¿Quién va a ser?

Y, a diferencia de la rigidez del rol masculino, el femenino tarda más en afectar a la familia. Hasta que la mujer explota aquí no pasa nada.

La emoción y su respuesta son innatas, pero la forma de autorregularlas se aprende, se socializa, lo mismo que cuales emociones se pueden mostrar o no.
  • Al hombre se le permite mostrar la ira, y la norma viene a decir que es él quien tiene que pegar puñetazo en la mesa para recuperar el orden y la autoridad. Si muestra tristeza o miedo será considerado por los demás hombres como poco varonil (por decirlo fino).
  • El miedo y la tristeza son aceptados en la mujer, pero si la mujer ostenta en la autoridad y muestra enojo, es una “bruja”.

Hay dos emociones que son utilizadas para educarnos socialmente: la vergüenza y el orgullo.  Si cumples la norma te harán sentir orgullo, si no…

  • El hombre que sea tachado de calzonazos porque su pareja es la que manda, la sociedad o sus amigos varones le harán sentir vergüenza… a nadie le gusta sentir vergüenza.
  • La mujer que tenga autoridad frente a su marido es una bruja (o algún otro adjetivo de esa índole). Y si no está dispuesta a renunciar a toda su vida para cuidar será: mala madre, mala hija, mala hermana…

No se libra ni el rey: Ya se escuchan comentarios que él es un calzonazos y Leticia una bruja.

Los roles de género rígidos y el deseo a ajustarse a ellos produce dolor. El rol de por si no es negativo, lo malo es la rigidez.

En la actualidad los roles ya no son tan complementarios y se va alcanzado la simetría entre ambos (igualdad de género), lo que obliga a negociar más en pareja lo que antes se daba por hecho.

La sexualidad y sus valores

Forman  parte del estereotipo de género y no se socializa en casa.

Los niños de 9 a 13 años, si siguen muy apegados a sus madres, seguro que alguien se encargará de hacerles saber que son niños de mama (pocos hombres). A esas edades se produce un distanciamiento de la madre y con las niñas de su edad tendrán más bien poco contacto, desde luego no hablaran de sexo con ellas y, si con la madre no hablan de sexo, con el padre menos (lo de no hablar con el padre también se debe a los roles de género rígidos).

¿Quién les queda? Sus iguales, sus compañeros masculinos del instituto e internet o mejor dicho, la pornografía que ahí encuentran. Que no solo es denigrante para la mujer, si no que la muestra totalmente sometida a la dominancia masculina… no es una buena forma de aprender a tratar con el otro sexo, (de procesos como este salen las “manadas”)

Por suerte, sobre los 13 años ya sienten suficiente interés por las chicas como para empezar a tener más contacto con ellas, pero no tienen ni idea de cómo tratarlas y lamentablemente algunos no aprenderán nunca.

El cambio en el rol femenino ha sido mucho más acentuado que el masculino, la independencia económica que brinda el trabajo ha conseguido que el poder este más equilibrado en el hogar y ha obligado a los hombres a colaborar en las tareas de cuidado.

Las parejas actuales y futuras, que no sepan negociar las funciones de los roles tienen muchas posibilidades de terminar mal o de desarrollar trastornos psicológicos.  

Categorías: MISCELÁNEA

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