En internet hay multitud de entradas, refiriéndose a este tema (prueba a buscar y compara) y suelen ser polémicas, pues cada uno defiendo lo suyo…

Pregunta, no te quedes con dudas: Tienes el derecho a tener a tu disposición toda la información sobre el profesional, la terapia y procedimientos. Si tienes dudas ponte en contacto con el Colegio de Psicólogos (https://www.coppa.es/).  Según la legislación actual sólo los psicólogos/as con la formación clínica o sanitaria están autorizados/as a hacer terapia (y colegiados y con seguro de responsabilidad civil).

Infórmate bien sobre el tipo de terapia que realiza: no todas tienen validez científica (evidencia de eficacia). Si eso para ti es importante, entra en cualquier buscador de internet y consulta su validez, si la mitad de los resultados dice que no y la otra mitad dice que sí, es que no la tiene.

Número, duración y frecuencia de las sesiones: Salvo casos muy concretos, debería cumplirse: No más de 20 sesiones y el profesional de la salud mental debería decirte de antemano el número aproximado (no te quedes que eso de “no se pude saber o que depende de la gravedad”, la experiencia del terapeuta debería ser sufriente como para darte un dato aproximado). Sesiones de menos de 45 minutos no es suficiente tiempo. Más de dos sesiones por semana no son necesarias (ni dos tampoco). Más  de un año de terapia…

Debe existir una evaluación, un diagnóstico y una propuesta tratamiento: Aunque la evaluación sigue paralela durante todo el proceso, el utilizar 5 sesiones solo para eso es excesivo. No es necesario que en el diagnostico te den un nombre de trastorno, sino más bien las dificultades actuales detectadas, que las causaron, como se mantienen y como se van a afrontar en el tratamiento. Al final el diagnostico solo habla de lo que hay que superar.

Qué NO es un tratamiento psicológico: Ir a charlar de lo que te pasa (al principio te aliviara, solo al principio). La terapia no consiste simplemente en hablar sobre lo que a uno le ocurre. El profesional de la salud debe tomar parte activa (no limitarse a asentir mientras hablas) y explicarte cómo surgen las emociones, los pensamientos, los comportamientos desagradables y cómo afrontarlos.

Cómo es la relación psicólogo/a – cliente: Si no estás a gusto con el/la  psicólogo/a o no te fías de él/ella cambia de terapeuta. Puede ser un gran experto, pero no se ha logrado la alianza terapéutica necesaria, por los motivos que sean. No pasa nada por buscar a un profesional con el que exista más sintonía (de hecho, es muy importante).

Categorías: MISCELÁNEA

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